18 de septiembre de 2020 | By: Tabuyo Alonso

SOMBRAS EN LA ROCA, Willa Cather.

Sinopsis: La historia se inicia en 1697 y narra un año de las vidas de Cécile Auclair y su padre Euclide Auclair, colonos franceses instalados en Canadá, deteniéndose en la vida social del Quebec primigenio, pendiente siempre de la llegada de los barcos y la salida de mercancías para Europa. Con una prosa sencilla Willa Cather logra evocar con sensibilidad y precisas descripciones el ambiente entre los pioneros que traían sus vidas y sus ilusiones al nuevo mundo. Cather recupera en esta novela el espíritu originario de los pioneros norteamericanos, uno de los temas recurrentes en su obra, su mezcla de ingenuidad y ambición, su sentido de la comunidad y al mismo tiempo sus disputas. El espíritu de los grandes pensadores norteamericanos como David Thoreau, R.. W. Emerson o W. Whitman, impregna las páginas de «Sombras sobre la roca». Cather integra hábilmente en la novela hechos pasados como recuerdos, leyendas, o historia política o religiosa. Construyendo la narración a base de pequeños detalles, como la taza de Cécile, o el castor de Jaques, que dan vida a la incipiente Quebec de apenas dos mil vecinos.

Por desgracias no ha sido uno de los libros que más me han gustado de Willa Cather. Tenía todos los ingredientes para ser una gran lectura pero al final me llevé una decepción con ella.
Sombras en la roca, publicada a principios de los años 30 es una de las últimas novelas de Willa. Se ambienta en el Quebec del siglo XVII. Allí viven Euclide el farmacéutico y su hija, franceses que llegaron como parte del personal del conde y que poco a poco se han ido abriendo camino en la incipiente Quebec.


Pese a llegar por propia voluntad se nota el desarraigo, el deseo de conocer detalles de los familiares que viven en Francia y de tener unas comodidades que aquí no poseen. Las diferencias entre ambos lugares es notable ya no solo por la nueva calidad de vida sino por no tener que hacer frente a las subidas de impuestos tan brutales de Francia y por poder desarrollar la labor médica sin críticas de otros especialistas por no seguir las corrientes habituales.

No es una novela con una trama como tal, la autora se limita a enseñarnos la vida cotidiana de los protagonistas, la importancia que tenía la religión, las primeras críticas hacia la medicina tradicional y las batallas de poder de eclesiásticos y poderosos. Quizás ese haya sido el motivo de mi decepción: muchas historias sobre religión y poca trama.

Me han gustado muchísimo todos los personajes, sobre todo Euclide que está más cerca de la ciencia que de la religión y aun así respeta las creencias de su hija y de sus vecinos. Cécile sí que es muy religiosa, le gustan las historias sobre santos y ayuda a todos aquellos que lo necesitan.

Es una historia muy cortita que no llega a las 200 páginas pero a mí se me ha hecho un poco lenta. Me ha recordado bastante a La muerte llama al arzobispo por su carga religiosa aunque no se desarrollan en la misma época ni en el mismo país. Por desgracia tampoco me gustó mucho.

Traducción: Miguel A. Martínez-Cabeza.
Puntuación: 6/10.

Precio: 18 € y 192 páginas. Traspiés.
Felices Lecturas.

3 comentarios:

Undine von Reinecke dijo...

Buenos días:
Tengo este libro desde que salió. Ya sabes que soy muy fan de Cather, al igual que tú. Pero por algún motivo sigo relegando su lectura. No obstante, cuando lo lea seguiré sintiendo esa empatía que la autora me hace sentir siempre que leo una obra suya, aunque en este caso no sea una de sus obras más notables, como parece que sugieres.
Un abrazo y muchas grcias por tu estupenda reseña!!

Margari dijo...

No he leído aún nada de la autora y por lo que cuentas, no parece ésta la mejor novela para estrenarme.
Besotes!!!

Lonely Books Club dijo...

¡Hola! No conocía esta novela y por lo que cuentas en tu reseña tampoco creo que la disfrutase mucho. La verdad es que no me importa cuando una novela no tiene mucha trama y se centra más en los personajes, pero que se le dé tanta importancia a lo eclesiástico me chirría un poco.

¡Nos leemos!