Sinopsis: La señora Wagner, viuda de un comerciante, está decidida a proseguir los planes de reforma de su difunto marido: la incorporación de las mujeres al trabajo y la reeducación de «los pobres mártires del manicomio» apelando a «su dignidad». Con este propósito, y acompañada por el «loco» Jack Straw, orgulloso pero leal, viaja a Fráncfort, donde la empresa tiene una filial. Allí su socio, el señor Keller, tiene sus propios problemas: su hijo Fritz insiste contra su voluntad en casarse con Minna, hija de madame Fontaine, una viuda cargada de deudas y de dudosa reputación, pero empeñada, a toda costa, en asegurar la felicidad de su hija. Cuando el señor Keller cae misteriosamente enfermo, madame Fontaine lo atiende con devoción, echando mano de desconocidos remedios creados por su difunto marido, un investigador químico. Todo parece entonces despejado para la boda entre los dos jóvenes.
Hacía mucho tiempo que no leía nada de Wilkie Collins. Lo descubrí en mi adolescencia con sus dos grandes obras, La piedra lunar y La dama de blanco pero como ha pasado tanto tiempo ya no me acuerdo de nada (necesito relectura ya).
La hija de Jezabel es de las últimas novelas que escribió y es poco conocida. Todo se debe a que durante su última etapa murió su íntimo amigo Charles Dickens (lo que le sumió en una tremenda depresión) y a eso se le añadió su continuo consumo de drogas. Dejó de lado el misterio y el suspense que le habían llevado a la fama y se centró en la crítica social. Tanto los lectores como la crítica no le perdonaron que abandonara su sello personal y lo dejaron de lado.
Con La hija de Jezabel yo creo que quiso volver a sus orígenes, que quiso recobrar el prestigio que lo había encumbrado a la fama pero que ya era demasiado tarde. Retomó los crímenes sin sangre, el misterio, el suspense y los ambientes claustrofóbicos. La trama se desarrolla en espacios cerrados, los personajes principales están tan bien retratados que es muy fácil comprenderlos y la tensión que se palpa en la lectura traspasa las páginas.
Aunque el tema principal de la novela tendría que ser el complicado noviazgo entre la hija de Jezabel y el hijo de un socio de la viuda Wagner la que acaba llevando todo el peso de la novela es Jezabel. Está tan cargada de deudas que su futuro consuegro no acepta una unión entre sus hijos.
Aunque es una historia bastante predecible a mí me gustó bastante y me tuvo completamente enganchada. Me ha parecido muy curioso que Collins utilice a mujeres fuertes e independientes como protagonistas de esta historia. La villana es mala malísima y hace uso de sus armas de mujer para conseguir sus propósitos mientras que su antagonista es una mujer recta y decidida que tiene que hacerse cargo de los negocios de su marido fallecido.
La historia no tiene un gran ritmo (a ratos se hace algo lenta) pero es entretenida. Es verdad que no es de lo mejor del autor pero cumple sobradamente su propósito de meternos de lleno en ese ambiente caduco de finales del S. XIX. Veremos como a pequeños pasitos la figura de la mujer abandona el papel de esposa y madre y además de conseguir mayor independencia se acerca tímidamente al mercado laboral.
Con La hija de Jezabel yo creo que quiso volver a sus orígenes, que quiso recobrar el prestigio que lo había encumbrado a la fama pero que ya era demasiado tarde. Retomó los crímenes sin sangre, el misterio, el suspense y los ambientes claustrofóbicos. La trama se desarrolla en espacios cerrados, los personajes principales están tan bien retratados que es muy fácil comprenderlos y la tensión que se palpa en la lectura traspasa las páginas.

Aunque es una historia bastante predecible a mí me gustó bastante y me tuvo completamente enganchada. Me ha parecido muy curioso que Collins utilice a mujeres fuertes e independientes como protagonistas de esta historia. La villana es mala malísima y hace uso de sus armas de mujer para conseguir sus propósitos mientras que su antagonista es una mujer recta y decidida que tiene que hacerse cargo de los negocios de su marido fallecido.
La historia no tiene un gran ritmo (a ratos se hace algo lenta) pero es entretenida. Es verdad que no es de lo mejor del autor pero cumple sobradamente su propósito de meternos de lleno en ese ambiente caduco de finales del S. XIX. Veremos como a pequeños pasitos la figura de la mujer abandona el papel de esposa y madre y además de conseguir mayor independencia se acerca tímidamente al mercado laboral.
Puntuación: 7/10. Además de gustarme el contenido la edición del libro me parece de 10.
Traducción: Catalina Martínez Muñoz.
Precio: 22.50 € y 408 páginas. Alba editorial.
Felices Lecturas.