Sinopsis: Llanuras de Canterbury, 1853. Rat Station ha visto crecer a una nueva generación: Cat e Ida están orgullosos de sus maravillosas hijas, Carol y Linda. Pero los vecinos no pueden evitar sentir envidia ante una familia tan bien avenida. De repente, como si fuera un terrible golpe del destino, la granja corre peligro y pone en riesgo el futuro de sus moradores.
Desde la plaza del poblado llegan gritos y el sonido de una caracola. Es una señal de ataque… Esta vez la belleza de Nueva Zelanda deberá lidiar con un capítulo dramático en la historia de los maoríes.
Aprovechando que va a salir dentro de muy poquito la tercera parte me decidí a leerlo para tener fresquitos los nombres de los personajes y facilitarme el comienzo de la lectura (me suele costar volver a centrarme en la historia cuando ha pasado un tiempo).
Aprovechando que va a salir dentro de muy poquito la tercera parte me decidí a leerlo para tener fresquitos los nombres de los personajes y facilitarme el comienzo de la lectura (me suele costar volver a centrarme en la historia cuando ha pasado un tiempo).
El rumor de la caracola es la segunda parte de la trilogía del fuego:
1. La estación de las flores en llamas. (Reseña)
2. El rumor de la caracola.
3. La leyenda de la montaña de fuego.
Sarah Lark sigue siendo fiel a su estilo y continúa relatándonos la vida de los nuevos pobladores de Nueva Zelanda y la de algunas de las tribus maoríes.
Si bien en La estación de las flores en llamas nos presentaba a los personajes acabados de llegar a la isla y sus dificultades para sobrevivir en la isla, aquí ya los veremos asentados, con familia y con alguna que otra estrecha relación con los maoríes.
Algunas de las tribus nativas de la isla no ven con buenos ojos que la llegada de los nuevos habitantes traiga consigo el robo de sus tierras y se plantean luchar para evitarlo. Éste es el eje central de esta segunda parte, una guerra que ocurrió en la vida real y que consiguió evitar que los nuevos colonos se quedaran con todas sus tierras.
Si bien en La estación de las flores en llamas nos presentaba a los personajes acabados de llegar a la isla y sus dificultades para sobrevivir en la isla, aquí ya los veremos asentados, con familia y con alguna que otra estrecha relación con los maoríes.
Algunas de las tribus nativas de la isla no ven con buenos ojos que la llegada de los nuevos habitantes traiga consigo el robo de sus tierras y se plantean luchar para evitarlo. Éste es el eje central de esta segunda parte, una guerra que ocurrió en la vida real y que consiguió evitar que los nuevos colonos se quedaran con todas sus tierras.

Esta segunda parte me ha parecido un poco más flojilla que la anterior. No hay un malo malísimo que se lleve toda la atención, hay malos sí, pero de los normales. El tema de la guerra entre pakeha y maoríes, aunque está basada en hechos reales y muy bien documentada, se me hizo un poquillo pesada, estaba deseando que llegaran escenas mucho más cotidianas, del día a día.
También he de deciros que me he armado un lío con los personajes. Aquí ya va habiendo familias con hijos y me ha costado un poco centrarme entre padres, madres e hijos. Entre eso y que no se me quedan muy bien en la memoria he tenido que ir haciéndome arboles genealógicos jejejeje.
Pero pese a esas dos pequeñas pegas el libro me ha gustado, me ha transmitido el dolor de un pueblo al verse sometido por nuevos habitantes que solo quieren hacer dinero y también las dificultades por las que pasaban las mujeres por el mero hecho de serlo. Las mujeres maoríes eran mucho más libres y respetadas por los miembros de su pueblo que las nuevas pobladoras. Éstas estaban sometidas al yugo masculino y por supuesto a los cánones morales de la iglesia. ¿Por qué no tomarían la cultura maorí?
Puntuación: 6/10. Aunque me ha gustado, la trama no era lo suficientemente adictiva.Pero pese a esas dos pequeñas pegas el libro me ha gustado, me ha transmitido el dolor de un pueblo al verse sometido por nuevos habitantes que solo quieren hacer dinero y también las dificultades por las que pasaban las mujeres por el mero hecho de serlo. Las mujeres maoríes eran mucho más libres y respetadas por los miembros de su pueblo que las nuevas pobladoras. Éstas estaban sometidas al yugo masculino y por supuesto a los cánones morales de la iglesia. ¿Por qué no tomarían la cultura maorí?
Precio: 22 € y 864 páginas. Ediciones B.
Felices Lecturas.