11 de noviembre de 2009 | By: Tabuyo Alonso

AFTER DARK, Haruki Murakami


Hoy toca hablar de un escritor con mucha fama internacional, Haruki Murakami, autor de obras como Al sur de la frontera, al oeste del sol, Tokio blues o Kafka en la orilla.

Parece ser que a Murakami les odias o le amas, su escritura no tiene termino medio. Y normalmente cuando te ponen en esa tesitura son libros dificiles de leer y que se van a convertir en objetos de culto. Incluso El Times considera a Murakami la lectura requerida para todo adolescente angustiado. ¿libro de autoayuda?.
Vete a saber si se convertirá en un gran escritor de reconocido prestigio. A mi personalmente me encantó cuando lo leí. Es verdad que hay ratos que no sabes que es lo que te está contando, se enlentece y quizá eso sea lo que no gusta a sus detractores. Hay que dedicarle tiempo a cada página para sacarle todo el jugo que nos ofrece.

La narración se inicia cuando el reloj está cercano a la medianoche. Termina al amanecer, cerca de las siete de la mañana. Sus cápitulos están divididos en franjas de tiempo y hay quien dice que quizé se desarrolle en tiempo real; es decir que el tiempo que tardas en leer el libro es el mismo que el que transcurre en el libro. (Eso sí si lo lees de corrido). Este libro por tanto se recomienda a los lectores de una noche para que prueben si es verdad o no.



ARGUMENTO:
Cerca ya de medianoche, Mari, sentada sola a la mesa de un restaurante, se toma un café, fuma y lee. Un joven la interrumpe: es Takahashi, un músico al que ha visto una única vez, en una cita de su hermana Eri, modelo profesional. Ésta, mientras tanto, duerme en su habitación, sumida en un sueño profundo, “demasiado perfecto, demasiado puro”. Mari ha perdido el último tren de vuelta a casa y piensa pasarse la noche leyendo en el restaurante; Takahashi se va a ensayar con su grupo, pero promete regresar antes del alba. Mari sufre una segunda interrupción: Kaoru, la encargada de un “hotel por horas”, solicita su ayuda. Mari habla chino y una prostituta de esa nacionalidad ha sido brutalmente agredida por un cliente. Dan las doce. En la habitación donde Eri sigue sumida en una dulce inconsciencia, el televisor cobra via y poco a poco empieza a distinguirse en la pantalla una imagen turbadora: una amplia sala amueblada con una única silla en la que está sentado un hombre vestido de negro. Lo más importante es que el televisor no está enchufado…

2 comentarios:

Sigfredo dijo...

Es bastante difícil de leer. A mí me costó acabarlo. Éste autor es muy filosófico no me va.

Tabuyo dijo...

La verdad es que hay trozos en que cuesta un poco, pero a la larga es bueno por que sabremos sacar toda la sustancia.

Muchas gracias.