1 de abril de 2013 | By: Tabuyo Alonso

UN POCO DE HISTORIA


Comenzamos la semana temática con poco de historia que nunca viene mal. En este caso os aporto cuatro pequeñas biografías de los personajes más característicos de la corte  real en la época Tudor. Para mí son de los personajes más sugerentes de la historia en general. Una época marcada por las pasiones, que podían acabar con la política de un país de un día para otro. Se enamoraban tan fácilmente como ahorcaban a sus enemigos.

Thomas Cromwell: (1485-1540). Recorrió cuando era joven por Europa como soldado y mercader. En Inglaterra se dedicó a negocios textiles y ejerció de prestamista. Actuaba además como informador de algunos nobles y personalidades. Hacia 1520 empezó a prestar este tipo de servicios al cardenal Wolsey, quien lo ayudó a cambio a ingresar en la Cámara de los Comunes. Tras la caída de Wolsey obtuvo un escaño en el Parlamento y al año siguiente se ganó la confianza de Enrique VIII, quien le nombró consejero privado (1531), canciller del Exchequer (1533), secretario de Estado (1534), gran chambelán (1539) y conde de Essex (1540).

Por hostilidad a la política imperial de Carlos V, Thomas Cromwell se mostró partidario de la total ruptura con Roma y de la alianza con los príncipes protestantes de Alemania. Como consejero del rey se le considera el principal responsable de la instauración de la Reforma en Inglaterra y el inspirador de la legislación que culminó con el Acta de Supremacía (1532-1534).

Su caída se produjo a raíz de su negociación del casamiento del monarca con la princesa germánica Ana de Clèves, pronto repudiada, lo que convertía en fracaso el matrimonio que tanto se había afanado en concertar. Acusado de traición y herejía por sus enemigos, Thomas Cromwell fue encarcelado en la Torre de Londres y decapitado.

Enrique VIII: (1491-1547). Este príncipe culto e inteligente empleó su brillantez contra la reforma protestante lanzada por Lutero  mostrándose enérgico «defensor de la fe» católica.

El primer matrimonio del rey con la viuda de su hermano, Catalina de Aragón, no le había dado herederos varones, por lo que Enrique VIII pidió al papa la anulación del matrimonio. El papa negó la anulación y Enrique VIII decidió romper con Roma, aconsejado por  Thomas Cromwell.

Enrique VIII aprovechó el descontento reinante entre el clero inglés por la excesiva fiscalidad papal y por la acumulación de riquezas en manos de las órdenes religiosas para hacerse reconocer jefe de la Iglesia de Inglaterra. Ésta iglesia quedó desligada de la obediencia de Roma y convertida en una Iglesia nacional independiente cuya cabeza era el propio rey, lo cual permitió a la Corona expropiar y vender el patrimonio de los monasterios; los católicos ingleses que permanecieron fieles a Roma fueron perseguidos como traidores (como su principal exponente, Tomás Moro). Sin embargo, Enrique VIII no permitió que se pusieran en entredicho los dogmas fundamentales del catolicismo.

El segundo matrimonio del rey también acabó de forma desgraciada, pues Enrique VIII se deshizo de Ana Bolena haciéndola ejecutar acusada de adulterio para casarse con una tercera mujer, Jane Seymour (1536). Fallecida ésta de parto al año siguiente, el rey volvió a casarse con Ana de Clèves para fortalecer la alianza de Inglaterra con los protestantes alemanes (1540). La repudió antes de un año para tomar por quinta esposa a Catherine Howard, a la que mandó ejecutar en 1542. Su sexta mujer fue, desde 1543, Catherine Parr, que habría de sobrevivirle.

El reinado de Enrique VIII  hizo que Inglaterra aumentara su protagonismo en Europa, apoyado por el crecimiento de su marina de guerra y por una política exterior dominada por la búsqueda del equilibrio entre las potencias continentales: primero luchó contra Francia aliándose con Carlos V, pero cuando le pareció que éste alcanzaba un poderío excesivo, se alió contra él al lado de Francisco I (Rey de Francia). 

Catalina de Aragón: (1485-1536). Hija de los Reyes Católicos, en 1501 contrajo matrimonio con Arturo, primogénito de Enrique VII de Inglaterra, como alianza política. Arturo murió al año siguiente, y los intereses de Estado llevaron a negociar el matrimonio de la viuda con el nuevo heredero, el príncipe Enrique, hermano del difunto, aunque la boda se pospuso hasta que el príncipe de Gales se convirtió en Enrique VIII.

De la unión de ambos sólo sobrevivió María Tudor. Enrique VIII, preocupado por la necesidad de tener un sucesor varón, y enamorado de Ana Bolena, solicitó el divorcio al Papa con el pretexto de la ilicitud del matrimonio celebrado entre cuñados.

Enrique rompió con Catalina  y se casó con Ana Bolena, ya embarazada de la futura reina Isabel I. En 1533 el arzobispo de Canterbuy, Cranmer, anuló el matrimonio del rey con Catalina; el monarca se separó de la obediencia a la Iglesia Católica de Roma y se hizo reconocer como jefe supremo de la nueva Iglesia de Inglaterra. Catalina fue confinada en el castillo de Kimbolton, pero nunca renunció al título de reina.

Ana Bolena: (1507-1536). Hija de sir Thomas Bolena y de Isabel Howard, hija del conde de Norfolk. Pertenecía a una de las familias más influyentes de la nobleza inglesa .Su infancia transcurrió en Francia, en la corte del rey Francisco I.
A su regreso a Inglaterra  ocupó el lugar que por su rango le correspondía en la corte como dama de la reina Catalina de Aragón. Su atractivo impresionó a lord Henry Percy, heredero del condado de Northumberland, y el propio rey, que cubrió de títulos y posesiones al padre de Ana para tratar de obstaculizar el matrimonio de la joven con Percy. Finalmente, Enrique ordenó la intervención del cardenal Wolsey para impedir su boda.

En 1527 Enrique solicitó la anulación de su matrimonio y ya en este momento había comenzado una apasionada relación con Ana Bolena.
El matrimonio provocaría la ruptura de la monarquía inglesa con el catolicismo romano y la fundación de la Iglesia anglicana. En 1533 Enrique se casa secretamente con Ana Bolena, quien posiblemente estaba encinta. La iglesia anglicana, de la que el propio rey se había erigido en cabeza, declaró la nulidad del matrimonio con Catalina de Aragón. Ese mismo año la reina dio a luz a una niña, a la que se llamó Isabel (futura Isabel I).

En los años siguientes, el rey esperó con  impaciencia el nacimiento de un varón, al tiempo que perdía interés por su esposa. Ésta se había ganado la hostilidad de los miembros más influyentes de la corte debido a su carácter caprichoso y arrogante. La reina intentó apartar del afecto del rey a María, hija de Catalina de Aragón, a la que prohibió relacionarse con sus parientes (incluida su madre, a la que nunca volvió a ver), despojó del título de princesa y humilló al nombrarla dama de compañía de su hija Isabel. En 1536, dio por fin a luz a un niño que murió a las pocas horas, lo que significó su definitiva caída en desgracia.

En 1536 Ana fue arrestada por orden del rey y encerrada en la Torre de Londres. Los cargos contra ella consistieron en una lista de acusaciones de adulterio con cinco hombres de la corte, incluido su propio hermano, lord Rochford.
Ana fue juzgada por una corte de pares de la que formaba parte su propio padre (sir Thomas Boleyn, hecho duque de Norfolk por Enrique VIII) y unánimemente condenada. Murió decapitada en la Torre de Londres el 19 de mayo de 1536. 

El consejero del rey, Thomas Cromwell, y el deseo del rey de casarse con su nueva amante, lady Jane Seymour, intervinieron también en la caída de Ana. 

Siguiente entrega: reseña del libro En la corte del lobo de Hilary Mantel.


Felices Lecturas.

6 comentarios:

Isi dijo...

Qué bien me vienen estas entradas para cuando por fin me decida a leer alguna de las novelas ambientadas en esta época :)
Claro, que fijo que después de estos posts temáticos, acabo con demasiadas en la lista, aparte de las que ya tenía, jejee.

Tabuyo dijo...

Siempre pasa, se acaba con listas interminables de posibles lecturas que nunca llegamos a leer.
Yo he quedado muy contenta con ésta autora, si tienes ocasión empieza con ella.

Margari dijo...

Me ha gustado mucho esta entrada, que me voy a dejar guardada para cuando me anime a leer libros de este periodo.
Besotes!!!

shaka lectora dijo...

A mí también me encanta esta época. Enrique VIII fue único en su especie y Catalina de Aragón una señora que supo mantener su dignidad hasta el final, y el pueblo inglés así se lo sigue reconociendo. Estaré atenta al resto de entradas :)

Un beso shakiano!!

Enzo dijo...

Me interesa conocer más sobre Cromwell. Tengo que buscar un biografía de este hombre.
Un saludo.

Tabuyo dijo...

Shaka, no se donde leí que Catalina no era tan buena como nos han hecho creer. Según parece era una ególatra de mucho cuidado. Pero vete a saber lo que será verdad y lo que no.

Enzo, en los dos libros de Mantel se centra en Cromwell, pero como los personajes de Enrique y Bolena son tan absorventes, se acaba centrando también en ellos.